El día a día del empleado polar
Cuentas efectivo toda la mañana. Papel que ha pasado por doscientas manos, por bolsillos, por cajones y por sitios sobre los que es mejor no especular. Vas al lavabo, abres el grifo y te encuentras el deshielo del Ártico. A los diez segundos ya no sientes los dedos. Vuelves al puesto tecleando como si llevaras manoplas de horno, con los nudillos en un tono violeta que en Pantone tendría nombre propio.
Y en invierno mejor ni lo contamos, porque en algunas oficinas eso que sale del grifo ya no es agua fría: es agua con opinión.
La hipótesis Wim Hof
Nos hemos parado a pensar que quizá no sea dejadez. Quizá sea estrategia.
Wim Hof, «el hombre de hielo», sostiene que la exposición al frío fortalece el sistema inmunitario. Igual alguien ha leído el titular, ha echado el cálculo y ha concluido que la mejor política de reducción del absentismo es quitar las resistencias. Plantilla curtida, plantilla que no enferma. Un modelo revolucionario de bienestar corporativo: en lugar de invertir en salud laboral, se invierte en no invertir, y a eso se le llama resiliencia.
Solo falta que lo incorporen al catálogo de beneficios sociales con un nombre en inglés, una foto de gente sonriendo dentro de una piscina helada y un módulo formativo obligatorio de 45 minutos.
Ahora en serio, tres minutos
- Manipular efectivo es un riesgo higiénico perfectamente identificado, y lavarse las manos con agua helada no es lo mismo que hacerlo con agua templada. No es una opinión de STOP: es higiene básica.
- La normativa de lugares de trabajo (RD 486/1997) contempla que los lavabos dispongan de agua corriente, caliente si es necesario. Que ese «si es necesario» se resuelva siempre en la dirección más barata empieza a ser sospechosamente sistemático.
- Y aunque la normativa no obligase, hay un suelo de sentido común. Si una entidad que gana 3.203 millones en un semestre no llega a ese suelo, el problema no es presupuestario: es de otra cosa.
El apretón de manos
Vamos con la parte que nadie quiere pensar demasiado, pero que está ahí todo el día.
Esta es una profesión de dar la mano. Al cliente que entra, al que firma, al que se despide. Cientos de manos a la semana. Y esas manos vienen de la calle, del carrito del supermercado, del autobús y, seamos honestos, de un baño donde no todo el mundo tiene la misma disciplina que nosotros. Porque el apretón de manos no siempre es el primer apretón de la jornada de esa persona, y el segundo no siempre viene acompañado de un lavado en condiciones.
Escatologías aparte: nosotros sí queremos lavarnos. Después de contar efectivo, después de atender, antes de comer. Lo que pedimos es que, cuando abramos el grifo, salga algo con lo que eso sirva de algo.
Y una pregunta para la Dirección: ¿qué pensaría un cliente si supiera que en esta oficina no hay agua caliente desde hace meses porque no estaba presupuestada? ¿De verdad es esa la imagen de marca que se quiere proyectar en la red? Ratear con la higiene no es de recibo.
Qué pedimos
- Que se revise el estado del agua caliente sanitaria en toda la red y se repare donde no funcione, sin que cada oficina tenga que pelearlo por su cuenta durante meses.
- Que estas reparaciones no dependan de si entran o no en el contrato con la empresa de mantenimiento. Si el contrato no cubre lo básico, el problema es el contrato.
- Que, aunque la normativa no lo imponga, se garantice el agua caliente al menos durante los meses de invierno y de forma prioritaria en los municipios de clima frío o de fuerte oscilación térmica. No es lo mismo abrir el grifo en la costa en mayo que hacerlo en el interior en enero, y esa diferencia se nota en las manos de la plantilla desde el primer minuto de la mañana.
- Que la cuestión se traslade al Comité de Seguridad y Salud como lo que es: condiciones mínimas del puesto, no un capricho de oficina.
Qué puedes hacer tú
Escríbenos. Si en tu oficina llevas semanas o meses con el agua fría como única opción, dínoslo: oficina, desde cuándo y qué respuesta te han dado. Con casos concretos se negocia; con quejas de pasillo, no.
Y si alguien de quien dependa decidir estas cosas lee esto: no hace falta que nos convirtáis en hombres de hielo. Con una resistencia de treinta euros nos conformamos.